¿Cuál es la base para la predestinación única luterana, en oposición a la predestinación doble?

Lutero no enseñó predestinación simple, sino predestinación doble en su libro La Esclavitud de la Voluntad. Por ejemplo, al negar la existencia del libre albedrío humano y atribuir todo lo que le sucede a Dios, dijo:

» Aquí terminaré con este pequeño libro, aunque estoy preparado si es necesario para llevar el debate más lejos. Sin embargo, creo que se ha hecho bastante aquí para satisfacer a los piadosos y a cualquiera que esté dispuesto a admitir la verdad sin ser obstinado. Porque si creemos que es verdad que Dios conoce de antemano y predestina todas las cosas, que no puede equivocarse en su conocimiento previo ni impedirse en su predestinación, y que nada sucede sino como él lo quiere (como la razón misma se ve obligada a admitir), entonces en el testimonio de la razón misma no puede haber libre elección en el hombre, en el ángel o en cualquier criatura.»página 293, The Bondage of the Will, Luther’s Works, Vol 33.

» Pero si a Dios se le roba el poder y la sabiduría para elegir, ¿qué será él sino el falso ídolo, el azar, a cuyo guiño todo sucede al azar? Y al final llegará a esto, que los hombres son salvos y condenados sin el conocimiento de Dios, ya que él no ha determinado por su elección segura quiénes han de ser salvos y quiénes han de ser condenados,…»página 171, ibíd.

La Fórmula de la Concordia, que fue elaborada después de la muerte de Lutero y a la que los luteranos se inscribieron, no siguió a Lutero en esto. Argumentaba que Dios solo predestinaba a la gente al cielo y no al infierno, y que Él no quería que nadie fuera condenado.

Lutero aceptó que Dios, de acuerdo con Su voluntad revelada en las Escrituras, quería salvar a todos a través de Cristo, pero también enseñó que Dios tiene una voluntad oculta de Majestad por la cual todo lo que ocurre no puede suceder sin que Dios lo quiera, ya que Él es todopoderoso, y si algo pudiera suceder en contra o fuera de Su voluntad, no sería omnipotente. Comentando el lamento de Cristo sobre Jerusalén (Mateo 23:37), escribió:

» De la misma manera, es parte de este Dios encarnado llorar, gemir y gemir por la perdición de los impíos, cuando la voluntad de la Majestad Divina deliberadamente abandona y reproba a algunos para perecer…»página 146, ibíd.

Lutero argumentó que el conocimiento previo de Dios de todos los eventos futuros se basaba en el hecho de que Él había querido que el futuro sucediera como sucede y por eso sabía con certeza lo que sucedería. Así que ya que Dios no sólo adelantar que iba a ser condenado, pero dirigido para ser condenados, siguió Él predestinó para ser represado. Sin embargo, los luteranos que siguen la Fórmula argumentan que mientras Dios conoce de antemano el futuro, Él no determina quién será condenado, sino que solo determina quién será salvo y los predestina solo a ellos. Esto, por supuesto, los lleva a la posición contradictoria de decir que uno no puede decir que Dios no quiere salvar a los condenados aunque no los predestine para ser salvos. Sin embargo Lutero no estuvo de acuerdo. Si Dios solo predestina a algunos para ser salvos, la razón por la que Él no predestina a todos para ser salvos, es porque Él no quiere salvar a todos – esta era la posición de Lutero en La Esclavitud de la Voluntad.

Los luteranos toman su posición de predestinación única de los versículos de la Biblia que dicen que Dios quiere salvar a todos, como 1 Timoteo 2: 4, y los usan como determinantes en cualquier entendimiento de Dios. Lutero, por otro lado, entendía tales versículos solo en el contexto de que Dios deseaba salvar a todos por medio de Cristo. Sin embargo, al mismo tiempo sostuvo que, de acuerdo con la voluntad omnipotente de Dios, todo lo que sucede es gobernado y querido por Él para que suceda como sucede. Lutero interpretó Romanos 9 como la enseñanza de la predestinación al cielo y al infierno. Por otro lado, los luteranos tratan de interpretar a Pablo en Romanos 9 como una enseñanza de que Dios solo predestina a la gente al cielo.